¡Hola viajeros! El campo de concentración de Terezín no es de los más visitados como los de Mathausen o Auschwitz; sin embargo, fue el lugar que eligieron los nazis para intentar engañar al mundo entero y presenta una historia bastante particular.

El campo de concentración de Terezín y el engaño nazi

Después de contemplar tanta belleza de castillos y pueblos medievales en tierras checas, Terezín nos despierta de este país de cuento con el triste recuerdo del pasado más cruel de Europa. El día en el que íbamos a realizar la visita a este lugar Praga amaneció cubierta por un cielo gris oscuro a pesar de estar en pleno mes de julio, como si el clima quisiera prepararnos para el lúgubre lugar que íbamos a visitar.

Cómo llegar a Terezín

Para llegar hasta el pueblo de Terezín hay varias opciones: la primera de ellas es alquilar un coche y desplazarse hasta el lugar que se encuentra a 60 kilómetros de Praga; una muy buena opción es contratar la excursión al campo de concentración de Terezín que incluye el transporte desde Praga, entradas y una visita guiada en español; y como tercera opción, más económica que la anterior, es ir en autobús desde Praga y comprar allí las entradas por vuestra cuenta. Ésta última es la que realicé y os explico a continuación como llegar hasta allí.

El autobús que hace el recorrido Praga – Terezín (LT) se toma en la parada número 7 de la estación de Praga Holesovice con una frecuencia de más o menos cada hora en verano, cuesta unas 90 CZK el trayecto (menos de 4€) y tarda unos 50 minutos en llegar al pueblo, luego tendréis que dar un paseo de unos 15 minutos para llegar hasta la Pequeña Fortaleza si es la visita que queréis realizar. Aquí os dejo la página para consultar los horarios de autobuses.

El autobús para volver a Praga hay que tomarlo en la misma calle donde te deja en la ida, al lado del parque central llamado Marktplaz. Para llegar a la estación de Praga Holesovice, que se encuentra muy alejada del centro de Praga, lo mejor es tomar la línea roja de metro (línea C) por unas 24 CZK (1€).

Aunque la visita guiada que incluye todo desde Praga es muy recomendable, si se dispone de un día completo es mejor ir por tu cuenta y ver todo lo posible. Comprar la entrada combinada y empezar por el Museo del Gueto, los barracones de Magdeburgo, visitar el crematorio y finalmente la Pequeña Fortaleza.

Precios entradas por libre

La entrada sencilla que incluye la pequeña fortaleza o el museo del gueto son unos 7€ (6€ la reducida). También hay una entrada combinada a todos los lugares por menos de 9€, por lo que si tenéis tiempo merece mucho la pena sacar esta entrada.

Aquí te dejo un enlace a la página oficial para consultar los precios de las diferentes opciones y los horarios de las visitas guiadas.

Terezín

El pueblo de Terezín fue construido originalmente como una fortaleza con fines defensivos en 1780 por el emperador del Sacro Imperio Romano, José II. A pesar de todo, nunca se usó con tal propósito pues poco después de ser construida quedó obsoleta.

Sin embargo, en el siglo XX ocupó un lugar más triste y desolador al ser utilizado como gueto y campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, razón por la que recibe tantos visitantes en la actualidad.

Campo de concentración de Terezín

Se estima que unas 150.000 personas, la mayoría judíos, pasaron por este lugar antes de ser enviados a otros campos de exterminio o morir aquí asesinados o a causa de las condiciones en las que tenían que vivir, y de las cuales solo 17.000 sobrevivieron.

Para situarnos, Terezín (o Theresienstadt en alemán) es un pueblo que se encuentra a unos 60 kilómetros al noroeste de Praga. Éste se encuentra dividido en dos zonas o fortalezas: la fortaleza grande corresponde a la zona donde se instaló el gueto judío durante el holocausto y que actualmente es el pueblo, y la otra, conocida como Pequeña Fortaleza, que fue construida como una prisión militar y utilizada posteriormente como campo de concentración.

Pequeña fortaleza a vista de dron

El engaño nazi y el Gueto Judío

Terezín fue el falso escaparate que consiguió engañar al resto del mundo bajo el eslogan de “la ciudad que Hitler regaló a los judíos”. Este lugar comenzó bajo el dominio nazi como una base para las SS; sin embargo, enseguida quisieron convertirlo en un gueto modelo cuando se empezaron a extender los rumores de las atrocidades que se cometían en los campos de concentración y después de que una delegación de la Cruz Roja Internacional quisiera descubrir que era lo que pasaba realmente en esos lugares.

La intención era hacer creer al resto del mundo que los judíos que eran llevados a estos lugares vivían cómodamente separados del resto de ciudadanos. Tanto para los propios judíos que iban a ser desplazados a Terezín, como para el resto de Europa, este lugar era como un balneario donde iban a estar en muy buenas condiciones.

Prisioneros de Terezín

En 1944 una delegación de la Cruz Roja Internacional fue a Terezín para confirmar los rumores sobre las condiciones inhumanas que había en los guetos. En aquel momento ya funcionaban las cámaras de gas de Auschwitz y los nazis habían puesto en marcha su plan de “la Solución Final” cuyo objetivo era el exterminio de la población judía.

Por supuesto, las condiciones que había aquí eran más que inhumanas, en 1942 la población de Terezín pasó de ser de 10.000 a casi 60.000 personas, lo que incrementó, a su vez, el número de muertos. Cada día morían decenas de ellos debido a las condiciones de hacinamiento, enfermedades y la crueldad de sus captores… por no hablar de que cada semana unos 1.000 prisioneros eran trasladados a los campos de exterminio como Auschwitz.

En cuanto a la organización dentro del gueto, había allí como una especie de consejo compuesto por prisioneros destacados a los que los nazis dejaban las elecciones más crueles, obligándoles a elegir, por ejemplo, la gente que iba a ser trasladada a Auschwitz bajo amenaza de muerte. Por otro lado, también había un grupo de prisioneros que actuaba como policía dentro del gueto, consiguiendo mayores privilegios cuanto más severos fueran con el resto.

Pues bien, los nazis escucharon la intención de que el resto del mundo quería saber lo que pasaba allí realmente y prepararon una farsa que consiguió engañar a estos observadores internacionales. Lo primero que hicieron fue trasladar a otros campos a las personas que estaban en peor estado, desnutridas y enfermas; trajeron a grandes artistas judíos de toda Europa a conciencia para organizar conciertos y representaciones teatrales, también adornaron las calles, construyeron parques, montaron tiendas que llevaban los propios judíos y daban bastante comida a los prisioneros, comida que no habían probado desde que entraron a ese infierno. Por supuesto los sentenciaron a muerte para que no dijeran nada durante el “espectáculo” para engañar a esta delegación y hacerles creer que el Führer era alguien con una tremenda generosidad hacia el pueblo judío.

Literas de los prisioneros

Y tan bien fue preparado el plan que la delegación salió de allí convencida de los campos de concentración eran como una especie de campamentos de verano donde todo el mundo estaba de maravilla.

Si bien, gracias a todo esto en Terezín se produjo también una impresionante actividad cultural y los niños del gueto recibieron una excelente educación. Sin embargo, de los 15.000 niños que estuvieron aquí sobrevivieron menos de 100, siendo sus dibujos (que se pueden ver en varias exposiciones de Terezín y Praga) un testigo de lo que para ellos era la vida en este lugar.

La Pequeña Fortaleza

Aunque hayas visto películas como La Lista de Schindler y El Pianista, o hayas leído sobre las crueles masacres que llevaron a cabo los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, la visita a un campo de concentración es impactante. Resulta difícil asimilar las monstruosidades que pudieron llegar a hacer en estos lugares a otros seres humanos.

Lo que comenzó siendo una fortaleza con fines defensivos acabó convirtiéndose en un infierno. De esta forma, pasó a utilizarse como una prisión en el siglo XIX para encarcelar a los enemigos de los Habsburgo. Entre los reclusos que pasaron por allí destaca Gavrilo Princip, el nacionalista serbio que asesinó al archiduque Francisco Fernando en 1914, lo que fue el detonante del comienzo de la Primera Guerra Mundial. Este joven menor de 20 años no pudo ser condenado a muerte por la edad que tenía y fue enviado a esta prisión, donde le torturaron y acabó muriendo antes de que finalizara el conflicto bélico.

Bloque A

Aunque este lugar tenía la fama de ser una de las peores prisiones del viejo continente, no sería hasta la Segunda Guerra Mundial cuando se utilizó con los peores propósitos. La etapa más terrible de la fortaleza fue cuando la Gestapo la estableció como prisión para presos políticos.

Antes de empezar a hablar sobre este lugar hay que aclarar que aunque fue un campo de concentración, a diferencia de otros como Auschwitz que eran de exterminio, también murieron muchos prisioneros por las duras condiciones. La mayoría de ellos eran prisioneros políticos, ya que los judíos eran recluidos en el gueto que se encontraba en la otra fortaleza.

Para llegar hasta aquí y realizar la visita hay que andar siguiendo una carretera durante unos 15 minutos que sale del pueblo de Terezín, y lo primero que nos encontramos es con el Cementerio Nacional. Tras la liberación de esta zona en 1945 se creó este cementerio conmemorativo donde descansan los restos de muchas víctimas.

Cementerio Nacional de Terezín

Lo interesante es realizar la visita guiada, ya que cuesta lo mismo que comprar la entrada normal y así obtenemos los datos interesantes sin los cuales la visita no sería la misma; solo hay que mirar los horarios a los que se realizan estos circuitos guiados y esperar allí hasta que comience. Según la web se puede realizar en español, pero cuando reservé enseguida me llegó un mensaje que solo estaría disponible en inglés ese día.

Una vez en el interior comienza el recorrido guiado por el irónico mensaje que pusieron los nazis en todos sus campos de concentración “Arbeit macht frei”, que significa el trabajo os hará libres, para infundir falsas esperanzas a los prisioneros. Se visitan lugares como los barracones, patios, celdas de aislamiento, enfermerías, baños y el paredón de fusilamiento. También es bastante curioso el recorrido que se realiza por los túneles subterráneos de la fortaleza en plena oscuridad, que fueron construidos para facilitar el desplazamiento de los soldados por la fortaleza.

El trabajo os hará libres

Las explicaciones del guía nos introdujeron en la historia de este campo de concentración mientras visitábamos diversas salas donde dormían los prisioneros e intentábamos imaginar las condiciones inhumanas a las que eran sometidos. Durante el holocausto el número de presos aumentó considerablemente y las condiciones de vida empeoraron, dormían hacinados en pequeñas y húmedas habitaciones, la comida escaseaba y las condiciones de trabajo eran cada vez peores. Por poner algún ejemplo, entramos a una habitación donde apenas podíamos estar los 15 del grupo por falta de espacio, y allí llegaban a tener que dormir 100 prisioneros; además, durante el invierno los presos tenían que pasar prácticamente el día entero con la ropa mojada mientras trabajaban sin parar. Con todo esto no tardaron en aparecer epidemias entre los presos; además, la crueldad de los comandantes de este lugar no tenía límites haciendo que algunos prisioneros lucharan entre ellos a muerte por puro espectáculo.

Otra cosa que me llamó la atención al final de la visita fue pasar por una zona donde los comandantes vivían con sus familias, a escasos metros de ese infierno eran capaces de llevar una vida normal sin ningún remordimiento.

Cuando el dominio nazi estaba casi en su final fue cuando más muertes se produjeron aquí, con la intención de eliminar el mayor número de pruebas de lo que habían estado haciendo fusilaron a gran cantidad de personas antes de retirarse totalmente. En el paredón de fusilamiento se pueden apreciar los agujeros de las balas si nos acercamos lo suficiente, seguro que se te hiela la sangre al imaginar que allí donde estás parado murieron miles de personas.

La pequeña fortaleza, al igual que el resto de Terezín, fue liberada el 8 de mayo de 1945; sin embargo, ésta siguió utilizándose como prisión pero para los antiguos verdugos.

Túneles de Terezín

En mi caso realicé solo la visita de la Pequeña Fortaleza pues disponía de medio día, pero si tenéis más tiempo merece la pena visitar también la parte del gueto judío y el museo, donde destacan los dibujos realizados por los niños del gueto. Algunos ejemplares también se pueden ver en el barrio judío de Praga.

En el museo también hay exposiciones sobre las condiciones en la que vivían, objetos personales y otras obras de los intelectuales que estuvieron allí, ayudándonos mejor a comprender la situación. También se puede visitar el crematorio, la morgue, el columbarium y los barracones de Magdeburg, donde se reunía el “gobierno judío” durante la existencia del gueto y que actualmente presenta una recreación de las condiciones en las que vivían los judíos en el gueto.

AHORRA Y ORGANIZA TU VIAJE CON ESTOS ENLACES

Skyscanner post

Civitatis post

Guía Amazon post

Si tienes alguna duda, ¡pregunta en comentarios!